Los cimientos de la vieja Argentina están comenzando a crujir

La Argentina está estancada. No sólo en lo económico, sino en lo institucional e ideológico.

No es posible una Argentina sin peronismo, todos somos peronistas a nuestra manera, capaz pienses que no pero algo tenes aunque sea una pizca. La identidad peronista ha ido mutando a lo largo del tiempo y evidentemente el peronismo marcó a la Argentina, el justicialismo ganó 10 elecciones presidenciales desde 1946 al 2019. Unos repitieron mandato, otros duraron apenas días; unos privatizaron servicios públicos, otros nacionalizaron empresas; unos vieron crecer la inflación, otros remontaron delicadas situaciones económicas.1

En el país que se viene, radicales y peronistas no serán los que dominen el escenario político. Será entre kirchneristas y peronistas más republicanos, que ven a la derecha y al capitalismo como sinónimo de progreso.

No sé vos, pero no creo que sea posible una Argentina sin peronismo. Ayer caminaba a Patio Olmos, en un Taxi y conversando noto que el taxista era antiperonista… estaba muy molesto por lo inútil que es el actual intendente de la Ciudad de Córdoba, Martín Llaryora y las cagadas que está mandando. “El intendente anterior Javier Mestre (radical) se mandó las suyas y era otro inutíl, pero este otro (por Llaryora) es un títere del culeado de Schiaretti”, expresaba.

“Vamos a levantarnos otra vez”, dice Alberto Fernández en uno de sus últimos spots de campaña. Estamos a 2 de Septiembre y anoche sesionaron dos parlamentos, con un dólar blue a $133, mientras la inflación acumula un “42,4%”, y lo tenemos a Cavallo, que advierte un posible salto inflacionario si se acentúa la represión financiera y la impositiva; impuesto a las ganancias del 41%, empresas que están huyendo del país, Duhalde advierte de un estallido social, toma de terrenos en todo el país… y la oposición olvidó la responsabilidad de gobierno que le cabe en el área legislativa, también son parte del problema.

Estamos presenciando un creciente proceso de separación entre el gobierno y la gente. Se aíslan e ignoran al que piensa diferente. El gigantesco desafío que enfrenta Argentina es encontrar un nuevo régimen político, construir una república capaz de garantizar derechos—civiles, políticos y sociales—y retomar la prosperidad duradera, no la de efímeros booms exógenos. 2

En Argentina, la derecha conservadora quiere comenzar a ser protagonista, iniciar el debate e intentar vincular a la ciudadanía con ideas “claras”, las del sentido común. Ya es momento de un pacto entre conservadores y progresistas, hay que demostrar que juntos pueden recuperar aquella Argentina que asombró al mundo alguna vez. Una alianza con los liberales te garantiza estabilidad dado que se puede avanzar con políticas más audaces.

Sólo esperemos que estos emprendimientos políticos no sean de aquellos que duran poco tiempo. Destruido por las estructuras tradicionales o terminan por hacerse humo en el instante en el que se opacó al dirigente que le dio vida al proyecto.

Tenemos un desafío: Los días más felices ¿fueron, y seguirán siendo peronistas?

1Fragmento de Agencia EFE, https://www.efe.com/efe/america/politica/con-alberto-fernandez-el-peronismo-ya-suma-doce-presidentes-en-argentina/20000035-4129954

2 Héctor E. Schamis, El País (España), https://www.lacapital.com.ar/edicion-impresa/el-fin-del-peronismo-n650965.html

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